
Me he sentido extraño durante un par de dias. Como si de repente me hubieran arrancado de mi cuerpo casi veinte años de mi vida. Ayer despedimos a Joan, al amigo libertario que vivió la historia del siglo XX en sus carnes. El amigo de la sonrisa eterna, el amigo de las bromas y del dominio de la artesanía para dar rienda suelta a piezas inimaginables que nos ayudaron a ser mejores artesanos en lo nuestro. Casi veinte años de delicadas ingenierías para cajas donde guardábamos instrumentos que dieron la vuelta por locales de mala muerte y que hasta olieron el efímero éxito del pop nuestro de cada día. Allí en la vieja fabrica de jabones de la calle Valencia pasaron dias, pasaron músicos, pasaron penas, pasaron pájaros de mal agüero y hasta pasamos tardes borrachos celebrando nada más allá que la amistad, y Joan estaba con nosotros. Joan estaba con los suyos hasta cuando se equivocaban. Joan tenia una sabia discusión y el temple del que ha pasado hambre y frío. Olvidadizas sensaciones que ahora el aburguesado obrero de cada día olvidó. Yo no te olvidare amigo, siento que algunos de los chicos que pasaron por allí ni siquiera movieran un dedo para marcar de nuevo el numero que tantas veces llegue a marcar desde donde fuera para saber que tal iba todo. Tu hijo llevaba una camiseta de Durrruti debajo de la camisa en homenaje y bromeaba nervioso con los suyos de estar en la “pole.position” para marchar. Tu sobrino heredo labia, pero ayer le podía la emoción. Por un instante creí ver al punk.rocker elegante apoyado en la calle con el cinturón de tachuelas y la chupa de cuero fumando nervioso como aquella tarde también gris, también de mierda en la que despedimos a tu amor. Radical como tú, como yo. Pase un par de dias de mierda recordando los años vividos en tu casa. El cobijo de abuelo que nos dabas a cada uno de los que pasábamos por allí. Así lo recibí, y así hoy te devuelvo mis mas sinceros agradecimientos por ello. Por amistad, por sabiduría, por honestidad. Te echare de menos Joan. Y cuando sonó “A las barricadas” note algo aquí en el pecho. Dolía. Pero ahora se que descansas. Lo mereces. Y por favor si la puerta del paraíso chirría no vuelvas a la mañana siguiente con la aceitera, deja que lo hagan ellos.
when lights are low CHET BAKER