Vaya tontería esa de la
felicidad. Se me apareció en medio de una canción de 2Tone, allí en Donosti,
donde las chicas de vestidos bonitos abrían los brazos para abrazar el
instante. Se me apareció en casa trabajando en el ordenador y notando como la
palabra hogar coge fuerza. En las tormentas de esta semana también y en la voz
serena de mi padre al oír como me encendía contra los políticos y su mierda de política.
De oír voces amigas y amables en el coche de vuelta a casa, varios hígados todavía
ebrios jugaban a las cartas en el maletero. Y aquí estamos, a lunes, con cara
de poker por no saber donde tirar (en lo profesional) y como narcotizado de
tanta emoción en lo demás. Sigo dudando, pero menos que ayer, ya cambiara,
vaivenes de cáncer y la deuda. La deuda de algunos dias sin escribir. La misma
felicidad en un gallo al horno y vino blanco. En el olor de las calles mojadas
del norte, en el hallazgo de un clásico en la tienda de Luís, más que nunca la
mejor tienda del mundo. De Luigi sonriendo tras un plato de pasta y de notar
como otro gusanillo brotaba en la parte ansiosa de belleza artística que
escuchaba como un niño estudiante las palabras clave. Los niños y una tostada
en casa de mama. Luego llegaron las noticias acerca del corrupto mundo de la política
en el bello pueblo donde nací y estalle. No se bello verme fuera de si pensando
en artefactos explosivos. No lo es, créanme.
Out of control THE MiLKSHAKES